La historia no comienza con el Big Bang, o con el pitecantropus que se para en dos pies peludos y agarra el palo para empezar a tener razón. La histeria de nuestra humanidad y de nuestra inhumanidad siempre comienza aqui y ahora. Todo lo que ha sido y será comienza en mi, parte de mi en este instane o viene a mi mente en este momento. Todo depende de cómo me sitúo y concibo lo que nos sucede en función de lo que yo en primer lugar necesito y deseo aquí y ahora.
Confirmar el instante no supone olvido posmoderno, ligereza light o egoísmo. No se trata de antropocéntrismo machista narcisista, espontaneista, pequeño-burgués, incapáz de mirar más allá de mi bonito ombligo alienado. No hay notario, escriba o historiador que a la hora de racontar o poner los números y el nombre de las cosas en el borroneado inventario o tachado y enmendado libro de asiento, no se mueva en función de una pulsión interna o externa, sea de sus tripas que piden comer o cagar, o del patrón editor o del gobierno de turno que lo apura y si no escribe la historia oficial que le manda, lo va a despedir , encarcelar o decapitar.
Toda revición reacomoda el pasado para un intento de reacomodar el presente. Y aún aquellos jóvenes estudiantes universitarios, Karl y Fredrik, que se pusieron del lado de los trabajadores reunidos en asamblea internacional, ayudando a redactar aquel Manifiesto; expresando qué les pasa y qué piensan hacer los trabajadores, aún ellos no pudieron decir toda la verdad sino que ,empujados por los acontecimientos, tuvieron que manifestar la verdad de los que trabajan, la verdad de los oprimidos que desmintiera el discurso del opresor o el decurso fáctico manifiesto de la realidad feudal en plena revolución industrial. Nunca la realidad es la única verdad.
¿Y qué le digo a la historia desde mi aquí y ahora? No le puedo decir tan facilmente: "ganó el Mercosur, murió el ALCA". No le puedo afirmar: gana el kirchnerismo y pierden los clientelistas y los inadaptados. No le puedo decir:" ya llegará el desbloqueo a Cuba, la democracia a Irak, ya se hará justicia con los genocidas, ya triunfarán la verdad y la justicia de la otra historia, la voz de los que no tienen voz, el puño de los que no tienen bomba atómica sino piedra y gomera, la mirada de los que no pueden ver porque el poder-joder ha tapado el horizonte con vallas policiales y massmediáticas, con gendarmería, con barrios vip cercados por seguridad privada, fuera los pobres, fuera los desocupados, en fin." ¿Qué le digo a la muerte, tantas veces llamada a mi lado que al cabo se ha vuelto mi hermana?
No puedo decir: la historia absolverá a Fidel y condenará a los que hoy arrasan con todo y mañana el mundo entenderá al subcomandante, o los indios tendrán derechos o los discapacitados o las mujeres pobres, o los homosexuales o los sin tierra o los presos periodicamente masacrados o los polizontes y negros parias que se mueren de hambre a las puertas de Europa tendrán derechos e igualdad de oportunidades.
No podemos hacer declamación universal de los derechos humanos cuando figuran solamente en la letra escrita y en el discurso de la mal llamada Asamblea General, pero se traicionan en los hechos.
Hechos de cada día, de aquí y ahora, no mitológicos hechos de los apóstoles, no lo que predican los adventistas, los mormones, los evangelistas, los testículos de Jehová, sino lo que hacen los halcones.
No puedo confirmar lo que vende Cancillería en discurso populista para la gilada televidente, olvidando lo que hacen y deshacen allá afuera, allá arriba, cuando fornican entre ellos en la gran festicholade los pocos elegidos.
Aquí y ahora, yo estoy discapacitado, tengo 53 años, sobrevivo como quioskero monotributista, sin medicina pre paga, sin asesoría legal, sin vacaciones, sin créditos para la pequeña empresa, si, con burocráticas trabas para gestionar un pase libre en colectivos, sin palenque ande ir a rascarme, sin compactera, sin DirecTV, sin videocasetera, sin teléfono fijo ni móvil porque no los puedo mantener, sin casa propia. Poeta pobre de verdad, sin oficina de prensa y difusión, sin lugar en la vidriera best seller de las editoriales, sin stand en la Feria del autor privilegiado al lector privilegiado, sin lobby para que me traduzcan y "vender" mi poesía en el mercado de otras lenguas, sin balas en el tambor del chumbo para el tiro del final. ¿A qué confortable Motel puedo llevar hoy a una muchacha y cuánto tiempo tengo para hacer el amor con ella, sin que entren en nuestra cama los dientes más feroces de la realidad con su pérdida del poder adquisitivo, con sus formadores de precio y desprecios, sus discriminaciónes, su invasión, su exclusión, con su clase A, clase B, clase C sin vitaminas y desclasados?
Sigo votando a la izquierda que ya ni siquiera puede mantener sus escasos votos tradicionales y encima es criminalizada por el poder-joder, señalada siempre por los medios como los que quieren romper la valla, los provocadores de desorden, los que en los setenta asaltaban comisarías y mataban soldados y ahora queman estaciones de trenes y roban alfajores, los que tiran piedras a la mejilla del comisario, que se hace la víctima como Franchiotti después de asesinar a Santillán y Kosteki.
Cada vez hay más pobres y cada día cuesta más ser pobre.. Tomar conciencia de pertenecer a la clase subocupada y bajada al margen. Comprar a los productores más pobres y no a los más ricos; apoyar a los artistas sin aparato de mercado y publicidad, apoyar a los políticos o vecinalistas sin banca privada, a los deportistas sin cotización en el gran negociado mafioso, permanecer socialmente ligado a los más que pueden menos y no a los menos que pueden-joden más.
Siempre estamos obligados a elegir u optar, no sólo en la dudosa opción de las urnas, sino todos los días, pero no hay buenos de un lado y malos del otro.
¿El piquetero blando es bueno y el piquetero duro es malo o el piquetero duro es bueno y el piquetero blando es malo? La verdad de cada instante no es tan simple. ¿Por qué los manifestantes no pueden evitar infiltrados de los servicios que se adelantan, queman, destrozan y desaparecen y pudren todo el trabajo de la base auténtica?
Muchos sindicalistas hablan para que la patronal les dé buena vidurria, no porque se jueguen la vida por sus compañeros. Y cuando la patronal los compra, ya no bajan al pueblo para la marcha, para la medida de fuerza, para apoyar la ocupación de una fábrica vaciada, sino para frenar lo que ayer compulsaban.
Hay maestras que aún en la escuela pública, cuando ascienden o para ascender, ya no luchan como antes, ya no se ponen del lado de los reclamos sino del lado de la conciliación o de la traición a sus compañeros.
El gran garca no siempre es el más poderoso, todos podemos ser pequeños traidores y/o pequeños traicionados. El que miente no es, como quisiera nuestra tendencia a reducir y simplificar, el más encumbrado portavoz oficialista. Todos podemos ser pequeños mentirosos, enanos falsarios o mínimos cómplices grises de la pequeña mentira ni blanca ni negra. Todos fuimos hijos o entenados de la pavota. Todos vimos alguna forma de abuso de autoridad y no siempre hemos intervenido para defender al abusado o a la abusada. Todos hemos sido mirados a los ojos por una niña o un niño interrogante y no siempre tuvimos el valor de decir la verdad o de hacer lo que es justo. No era verdad lo que pensaba Sarmiento en el Facundo: civilización por un lado y barbarie por otro. Los que el sanjuanino aspirante a presidente creía civilizados, resultaron la peor barbarie contra toda Latinoamérica. Las ideas no se matan pero la picana y el electroshock en las neuronas corticales y la Escuela de las Americas no se aplican para "educar al soberano".
Rubén Vedovaldi
santa fe, argentina